Publicidad y redes sociales

Escribo contenidos creativos y publicitarios para diversas empresas. Según para qué estén destinados y las directrices recibidas, los creo a partir de instrucciones detalladas, textos en otros idiomas como referencia, fotografías, etc. Estos textos requieren conocimientos de escritura creativa y publicitaria y de traducción y transcreación, y tienen por objetivo conseguir captar la atención de la gente a través de las palabras.

Uno de los clientes para los que hago este tipo de trabajo es la empresa alemana de moda Zalando. He aquí algunos ejemplos de textos que he escrito para su Facebook y página de inicio:

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Saudade

SAUDADE
[Portugués]
~Sentimiento de amar algo o a alguien que se ha perdido
y que quizás nunca volverá~

Saudade (2017, Franz Miniediciones) es una colección de relatos cortos y breves cuyo hilo conductor son las palabras intraducibles. En una edición cuidada que hila los cuentos magistralmente, cada una de las catorce historias que componen la obra es independiente de las demás. Todas ellas tienen como inspiración una palabra única en distintos idiomas, aunque la palabra solo se queda en el título: es su esencia la que inunda cada relato, a menudo de formas sorprendentes e inusuales. Las historias tienen diferentes longitudes, tonos y escenarios cotidianos e internacionales, siempre con un estilo poético y original, con ese toque melancólico que derrocha el título de la obra.

Presentaciones

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Presentación de Saudade
en Navarrevisca (Ávila)
Entrevista y presentación de Saudade en el festival Fortuna Inquieta (Leganés)
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Presentación de Saudade
en Arrebato Libros (Madrid)
Lectura de relatos
en La Escalera (Berlín)

#NameHerToo

Idea original de la acción protesta #NameHerToo, en Palo Alto (California), por la visibilización de escritoras en los espacios públicos. El 8 de marzo de 2018, un grupo de mujeres de todas las edades denunciamos la ausencia total de escritoras en la ciudad estadounidense, donde hay veintisiete calles nombradas temáticamente con apellidos de escritores británicos y estadounidenses, todos ellos hombres. La acción estuvo compuesta de discursos, lecturas de obras femeninas y música.

El proyecto está explicado más profundamente en el artículo #NameHerToo, Creadoras Letras cruza el charco y está vinculado con una acción anterior, #CreadorasLetras.

#NameHerToo apareció en la revista feminista más importante de Suecia, Feministiskt Perspektiv, y en la portada del Stanford Daily, el periódico de la universidad de Stanford, vecina a Palo Alto.

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Literature & Activism

As a feminist activist, my focus is on the visibility of female writers and artists in public places. So far, I have created and orchestrated, with the help of many people, two activist performances to demand stronger representation of women on the streets.
#CreadorasLetras took place in Madrid (Spain) in January 2017 with the help of  the organization Orbita Diversa. Calle Huertas is a prominent street in downtown Madrid, known for the golden inscriptions on its cobblestones. These are literary quotes from the greatest Spanish writers who lived in the city — currently, not one is from a woman. I conceived and orchestrated a performance that consisted of dozens of women ritualistically adding quotes by female authors in chalk and reciting excerpts of books written by women. This protest had immediate repercussions, and less than ten days later the City Council passed a motion to add quotes by female writers to the street. A list of the media we were featured in can be seen here.
#NameHerToo was a protest for International Women’s Day 2018 in Palo Alto (California), organized with the help of concerned locals and Stanford students. This city has 28 streets named thematically after authors in the downtown, but no female writers are included. On March 8th, we gathered at Lytton Plaza to celebrate local women and make the case for renaming this downtown square after one of them. We were discussed on the most important Swedish feminist webpage, Feministiskt Perspektiv, and appeared on the cover of the Stanford Daily.
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Creadoras en el Barrio de las Letras

Idea original de la acción performativa #CreadorasLetras, llevada a cabo con el apoyo de Orbita Diversa, por la visibilización de las escritoras en los espacios públicos, concretamente en la calle Huertas, donde hay catorce citas literarias, todas ellas de hombres.

En el artículo En el barrio de las Letras todavía no hay mujeres se explica en detalle la acción; y en los enlaces a continuación se muestra la gran repercusión social y mediática que ha tenido.

Un año después, cree y dirigí una acción relacionada, #NameHerToo, en Palo Alto (California).

#CreadorasLetras tuvo una gran repercusión mediática. A continuación se presentan enlaces a los diferentes medios de comunicación en los que aparecimos.

Las mujeres, las grandes olvidadas de la literatura: “Hemos sido borradas de los libros de historia” | Vídeo
La Sexta, 5 de marzo de 2017

Barrio de las Letras – Change.org – Vamos a cambiar el mundo | Audio
Radio Nacional de España, Carles Mesa, 15 de febrero de 2017

Escritoras en el barrio de las Letras
Estandarte, 27 de enero de 2017

Presentación de la acción Escritoras en el Barrio de las Letras | Audio
Cope, 23 de enero de 2017

Reescribamos la historia
Orbita Diversa, Patricia Martín Rivas, 23 de enero de 2017

CyM con Órbita Diversa para visibilizar a escritoras en el Barrio de las Letras
Clásicas y Modernas, 23 de enero de 2017

Piden más presencia de escritoras en el Barrio de las Letras | También en la edición en papel
El Mundo, Ana Caro, 21 de enero de 2017

Petición aprobada en el pleno de la Junta del Distrito Centro | Vídeo
Orbita diversa, 20 de enero de 2017

Escritoras en el Barrio de las Letras
Igualdad IES San Isidro, 16 de enero de 2017

CreadorasLetras | Vídeo
Orbita diversa, 14 de enero de 2017

#CreadorasLetras en el telediario de TVE | Vídeo
Televisión Española, 12 de enero de 2017

¿Dónde están las mujeres en el Barrio de las Letras? #CreadorasDeCambio | Vídeo
Floreando & Gerundio, 12 de enero de 2017

El Barrio de las Letras y #CreadorasdeCambio: o de cómo no pensaba comenzar el año
Floreando & Gerundio, 12 de enero de 2017

Creadoras: divulgando historia en femenino
Nokton Magazine, Adela Bértolo, 11 de enero de 2017

Faltan las escritoras en el madrileño Barrio de las Letras
Tribuna Feminista, Patricia Martín Rivas, 10 de enero de 2017

#CreadorasDeCambio interviniendo en el espacio público | Galería
Orbita Diversa, 10 de enero de 2017

Petición al Ayuntamiento de Madrid
Change.org, 7 de enero de 2017

Creadoras en letras, creadoras de cambio
Orbita Diversa, 3 de enero de 2017

Calendario literario

 

(Audio)visual

Calendario Literario: diseño de un calendario para el año 2016, con fotografías en diferentes lugares del mundo y microrrelatos.

#JuguetesSinGénero: acción virtual con Órbita Diversa para acabar con los roles de género desde la infancia.

On Kawara – A Day in the Life: documental que reconstruye un día en la vida del artista japonés On Kawara (en inglés con subtítulos en español).

Los Reyes Magos ¿manchan?: idea original y fotografía para la acción virtual con Órbita Diversa con el fin de denunciar la práctica del blackface en las cabalgatas de Reyes.

Felicidad / Happiness: entrevistas sobre la felicidad a gente desconocida por las calles de Madrid, combinando los retratos de las personas con los de la ciudad.

«La vida es la cosa mejor que se ha inventado»: nos deja Gabriel García Márquez

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«La vida es la cosa mejor que se ha inventado», afirma el hambriento protagonista de El coronel no tiene quien le escriba, manteniéndose siempre optimista ante las adversidades, ante las penurias, ante las tormentas; porque qué tesoro tan grande, la vida.

Gabriel García Márquez se acaba de marchar y ya no nos regalará jamás preciosos pedacitos de su vida, de una vida con un brillo especial, y el mundo grisea, a la fuerza, inevitablemente. Porque resulta innegable afirmar que quien ha conocido a (la literatura de) García Márquez, ha enriquecido su propia vida.

El genio del escritor traspasa, no obstante, la muerte. Gabo, como lo llamaban (como siempre lo llamaremos), tenía un don innato con el que poquísimos escritores han podido contar: la sucesión de palabritas que encadenan su literatura ahondan en los más profundos sentimientos del ser humano, en los más primitivos, y el lector se ve completamente sumido en sus historias, narradas con suma belleza, porque hablan de él, hablan de usted, hablan de ti.

Y, a pesar de que se confesó varias veces contrario a las normas ortográficas establecidas, se puede culpar a su excelente dominio del lenguaje de engatusar con sus narraciones. La historia de su obra favorita, El amor en los tiempos del cólera, quizás no sea espectacular, pero cómo atrapa, con ese manejo bellísimo del español, esa envidiable narrativa, ese mensaje de amor a la vida, de amor a la libertad, de amor al amor. García Márquez muchas veces es contenido, pero siempre —siempre, siempre— es forma; y así se demostró al llevar al cine esta obra, lo cual tuvo como resultado una película insulsa y aburridísima, sin alma. Por algo él se negaba la mayoría de las veces a llevar sus novelas a la gran pantalla: el alma no se traspasa, porque está contenida en sus palabras.

Pero el amor tiene muchas formas en la vida, lo cual se refleja muy bien en Del amor y otros demonios, que cuenta la historia de una niña amada y rechazada, misteriosa y mártir, una niña con el cabello más largo del mundo; una historia basada en la realidad, aunque pueda no parecerlo.

La celebérrima Cien años de soledad es su obra más aclamada. Y con razón: fundó el movimiento literario del realismo mágico, que consiste en narrar hechos fantásticos mezclándolos con la realidad y convirtiéndolos así inmediata, irrefutablemente en verosímiles. Y en este libro creó el universo de Macondo, un lugar donde se hace del todo creíble la presencia de malabaristas de seis brazos, la existencia de una mujer de más de ciento cuarenta y cinco años y una lluvia que no cesa durante semanas y semanas. Y es que las líneas «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo» y todo lo que le sigue se ha puesto a la altura de El Quijote, también con un famosísimo comienzo —«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme»—, lo cual, no cabe duda, supone un grandísimo honor para la figura de Gabo, ganador además de Premio Nobel de Literatura en 1982.

Quizás su novela más infravalorada sea Memoria de mis putas tristes (la última que escribió, en 2004), una delicia literaria que el lector se ve en la obligación de devorar, porque no puede evitar saber si el viejito protagonista se acostará con esa joven virgen a la que tanto desea y la sumará a la lista de amores de pago que ha ido configurando durante toda su existencia.

Y quedan más, claro: la periodística Relato de un náufrago, los deliciosos cuentos guardados en la selección titulada Ojos de perro azul, la autobiográfica Vivir para contarla.

Como se suele decir, los escritores nunca se van, porque queda su obra; y aun así el mundo llora hoy: Gabriel García Márquez se ha marchado para siempre. Pero qué fea la muerte, carajo.

Por: Patricia Martín Rivas

Núria Güell: un ejemplo de artista social

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La artista española sigue el camino del modelo de artista que está en contra de las injusticias sociales, reflejando en su obra esta lucha.

La semana pasada, Núria Güell lanzó una petición en las redes sociales, a través de la cual pedía la colaboración ciudadana para crear una herramienta legal con el fin de ayudar a los inmigrantes desalojados de las Naves de Poblenou, en Barcelona. La idea era reunir a trescientos socios de consumo (sin ningún tipo de responsabilidad más que el hecho de poder consumir sus productos) para formar parte de la Cooperativa Ca l’Àfrica, la nave más grande de Europa ocupada y gestionada por africanos. Gracias a este proyecto, financiado por el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, los trabajadores de este espacio podrán autoemplearse y gestionar sus negocios dentro de un marco legal. De hecho, ya se reunieron las firmas necesarias y la petición ha superando los procesos legales.

La inmigración ilegal de personas provenientes de África supone un problema en cuanto a las pésimas condiciones a las que llegan al país (si es que llegan) y al trato que se las da dentro de las fronteras europeas. Lo peor es que las políticas cada vez se endurecen y deshumanizan más, pero gracias a la intervención de artistas como Núria Güell, la ayuda a estas personas se hace cada vez más tangible.

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El tema de Europa como paraíso no solo se refleja en las acciones solidarias de la artista, sino también en su obra. En 2008, Núria trazó un proyecto en Cuba, Ayuda humanitaria (expuesto el año pasado en el Centro Cultural de España en Lima), a través del cual un ciudadano del país caribeño podría conseguir la nacionalidad española casándose con ella. El afortunado se elegiría a través de un concurso: quien escribiera la carta de amor más hermosa, ganaría el premio nupcial. El jurado lo compusieron tres prostitutas cubanas y el matrimonio duró hasta 2013, momento en que el chico consiguió la preciada nacionalidad española (y, por ende, europea). Esta propuesta pone en duda el concepto de legalidad y establece los límites entre quién y qué decide que una persona es digna de pisar tal o cual territorio.

Los empáticos y creativos proyectos de Güell le han hecho ganadora de varios galardones de prestigio en el mundo de las artes. El último, el premio GAC al artista joven, otorgado el pasado enero en Cataluña.

«Los que niegan la libertad a los demás no se la merecen ellos mismos.»
Abraham Lincoln (1809-1865), político estadounidense.

Por: Patricia Martín Rivas
Tags: artenúria güellarte social

Para mí, el sexo era solo lujuria mezclada con celos

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Nymph()maniac cierra la llamada «Trilogía de la Depresión», compuesta además por Anticristo (escrita después de que von Trier para dos meses hospitalizado por depresión) y Melancolía.

La promoción de la última película del director danés, con esos carteles tan provocativos, y la cantidad de habladurías que la rodearon casi hicieron pensar que el aclamado autor iba a realizar una película puramente pornográfica.

El cine de Lars von Trier es tremendamente visceral y nunca ha tenido remilgos para mostrar escenas sexuales, como ocurre en Los idiotas o en el fantástico prólogo de Anticristo (al que se le hace un autoguiño en Nymph()maniac). Por supuesto, no se puede negar que su última película contiene escenas de sexo —casi siempre explícito— y muchos desnudos —se ven más penes y vaginas de lo habitual en su cine—, pero el tema principal de Nymph()maniac no se basa meramente en el acto carnal, sino que se sumerge en la psicología de la protagonista, Joe (interpretada por Stacy Martin y Charlotte Gainsbourg) y punza las entrañas de la sexualidad.

Joe le cuenta la historia de su vida a Seligman (Stellan Skarsgård), el hombre que la ha rescatado de la calle, donde la encontró malherida. Joe se confiesa ninfómana y toda su narración gira en torno al sexo, el gran motor de su vida, antepuesto a cualquier persona o circunstancia, y al infinito dolor que esta búsqueda insaciable de placer le produce.

Los que conocen bien el cine del danés sabrán que Nymph()maniac no cumple casi ninguna norma del Manifiesto Dogma 95 que Thomas Vinterberg y el propio Lars von Trier redactaron hace casi dos décadas. Pero eso no significa que el film siga las reglas de Hollywood y esta vez la continuidad está muy rota debido a otros factores, como los cambios radicales de actores para un mismo personaje (con todo lo que ello implica: la apariencia física, el acento, etcétera), sin romper así la sintonía del film y (casi) su credibilidad.

La película se divide en dos mitades (destaca la primera) y ocho capítulos. Pero, en conjunto, es tan poética y estremecedora como toda la obra de Lars von Trier: la música, los insertos, la interpretación de los actores (Uma Thurman: breve, pero brillante), los detalles más mínimos, la incomprensible crueldad, los (intelectuales) diálogos, la duración de los planos, las historias tan humanas con personajes llevados al extremo: todo contribuye a que la transmisión de las emociones embargue al espectador. El final es puntiagudo y puede decepcionar, pero la poesía de Nymph()maniac embauca y duele.

Es una pena que no se le dé cabida a este tipo de cine en el Perú, ya que no parece que la vayan a estrenar. Pero si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma: hazte con ella como sea.

Por: Patricia Martín Rivas
Tags: cine, lars von trier, nymphomaniac

Te agarraría la cara con las manos y te besaría las comisuras de tu boca

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La nueva película escrita y dirigida por Spike Jonze, Ella, mezcla amor y melancolía y se puede disfrutar en los cines peruanos desde el 27 de febrero.

Él es Joaquin Phoenix y ella, Scarlett Johansson. O más bien, la voz de Scarlett Johansson. Phoenix encarna a Theodore, un hombre solitario y con una vida sumida en la rutina que se está recuperando de un matrimonio recientemente destruido. Theodore vive en un futuro ¿no muy lejano? en el que la tecnología juega un papel importantísimo en la vida de los humanos. Así, decide adquirir un sistema operativo de última generación y, a partir de ese momento, su vida cambia de un modo inesperado. Llegó ella: Samantha: Scarlett Johansson: la mujer (cuasi) perfecta:ella.

El vínculo que se crea entre los personajes es de lo más original y, a pesar de lo que se pueda pensar a priori, naturalísimo: el espectador no podrá evitar sentirse identificado con ellos y estará inmerso en la historia desde el principio.

Sin embargo, lo que se cuenta no sería tan especial sin la brillante puesta en escena, ni sin la delicada fotografía. Encandilan los planos banales, el efecto quemado, la mezcla del sonido actual con imágenes del pasado, los primerísimos primeros planos. Y un largo etcétera.

Asimismo, el trato del futuro estremece por su realismo, conseguido gracias a la falta absoluta de efectos especiales y de estrambóticos aparatos futuristas: no hay coches voladores ni trajes supersónicos, sino que la ciencia ficción viene de la mano de la sutilidad tecnológica. Es decir, las personas viven de un modo no tan disímil al nuestro (aunque lleven pantalones con un tiro mucho más alto), pero la presencia de la tecnología en sus vidas es aún mayor. Por ejemplo, Theodore trabaja redactando cartas en voz alta y su ordenador las escribe, juega a un videojuego inteligente (¡y muy malcriado!) y va escuchando su correo electrónico por la calle —de cielo contaminadísimo—, que maneja también con un comando de voz. Y ya lo de la inteligencia artificial de Samantha supera cualquier situación actual. Todo ello nos lleva a la reflexión sobre lo que pueda pasar muy pronto y a veces hasta da miedo.

Los actores están sublimes: el rostro de Joaquin Phoenix refleja todas las emociones posibles y se siente un gran cariño infinito por su personaje durante toda la película (y después, cuando se piensa en él) y Scarlett Johansson demuestra qué tal actriz es: solo con su sensual voz —con su bella voz rota— representa un papelón (si de por sí lo más recomendable es ver la película en versión original, en este caso se hace imperativo). Los actores secundarios no aportan demasiado y casi sobran: el espectador solo querrá disfrutar de la intimidad de Theodore y Samantha y deseará que su amor dure eternamente, con las barreras físicas ya disipadas.

Además de muchos otros premios, Ella ganó el Óscar como mejor guión original. Y se lo merece con creces.

Por: Patricia Martín Rivas
Tags: cine, her, ella

Y el Oscar es injustamente para…

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Estas tendrían que haber sido las palabras para anunciar la mejor película extranjera de los premios de la Academia estadounidense de las Artes y Ciencias Cinematográficas.

Y es que La grande bellezza no se merecía el Óscar de ninguna de las maneras. Especialmente cuando la película danesa The Hunt (La caza) competía por el mismo premio. (The Hunt cuenta la historia de un maestro de escuela acusado de pederastia y el film es exacto en su desarrollo y hace sentir al espectador, que para eso está el buen cine: para que sintamos.)

El caso es que la última película de Paolo Sorrentino, la italiana ganadora del Óscar, deja mucho que desear y lo único que se siente al verla es que se está perdiendo el tiempo, además de un deseo profundísimo de que el film se acabe de una vez por todas.

El protagonista, Jep Gambardella (interpretado por Toni Servillo) personifica el prototipo de crápula, pero con un toque casi bonachón. Se trata de un escritor cincuentón que solo ha escrito un libro en su vida —años ha, con mucho éxito por lo visto— y se dedica a realizar trabajillos periodísticos, pero sobre todo a contemplar la vida y a juerguear con sus amigos, también mayorcitos, como si fueran veinteañeros. El elenco de estrambóticos personajes se compone de un puñado de ricachones que van de culturetas y ridiculizan —a las mil maravillas, eso sí— las clases altas y los círculos artísticos. Sus conversaciones no aportan nada, aburren y, a veces, dan náuseas.

La grande bellezza se titula así porque Jep se pasa toda la película intentando buscar la gran belleza, es decir, la inspiración para escribir una nueva novela. Y la gran belleza está ahí, frente a sus ojos, en la Roma onírica que se presenta en la película, en los extraños animales (extraños en la ciudad) que ocupan mágicamente las escenas. La gran belleza es la Roma limpia, la Roma silenciosa, la Roma ordenada, la Roma que no existe. Pero sí que es grandemente bella la fotografía y eso no se puede negar: los planos simétricos, pulidos y casi mágicos mejoran notablemente la película.

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El film encandila al principio con la muerte súbita de un turista asiático en la capital italiana, con los hermosos cánticos de un grupo de coristas, pero luego se deshincha y no hay forma de seguirla: los retazos de historias huecas, las tramas que se apagan al instante y la imposibilidad de empatía con los personajes menoscaban cualquier interés primigenio.

Recuerda, al fin y al cabo, a Fellini, a las películas sobrevaloradas de Fellini: un sinfín de insoportables retahílas inmersas, eso sí, en maravillosos planos contemplativos. Quizá por ese motivo haya ganado el Óscar.

Por: Patricia Martín Rivas
Tags: Óscar, gala de los oscar, the hunt, la grande bellezza

Solo estás con fracasados porque eso es lo que crees que te mereces

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Fondo negro, ópera o jazz o música clásica, letras blancas en fuente Windsor: ya llegó la alegría cinematográfica de carácter anual (palmadas interiores): una nueva película de Woody Allen. El último regalo visual del director estadounidense se titula Blue Jasmine.

El prolífico cineasta está pasando por una época cuanto menos extraña, ya que las turbulencias que afectan a su vida personal no interfieren en el vuelo su última obra maestra, gran recolectora de innumerables galardones.

La mayor responsable de tal aglomeración de distinciones es la australiana Cate Blanchett, el personaje principal de Blue Jasmine, que ya se ha hecho con un sinfín de premios en Estados Unidos (Globo de Oro incluido) y que se agenció el Bafta a mejor actriz protagonista el pasado fin de semana. Y, atención, también es una de las cinco actrices nominadas al Oscar por la mejor interpretación femenina en un papel protagonista (en realidad, cuatro actrices: ¿cómo va a ganar Sandra Bullock, una actriz con tal cantidad de bótox que apenas si puede fruncir el ceño?).

Pero la magnífica interpretación de Blanchett viene respaldada de un señor guión, con ese humor tan fino del director judío, y una crítica a la situación financiera actual, pero sobre todo a los vituperios de los grandes empresarios (que no siempre grandes personas) y a la frágil vida lujosa que se pegan gracias a sus menesteres ocultos.

El largometraje relata en noventa y ocho minutos (¡y para qué más!) historias vitales de ricos y pobres y habla de la subida y la caída, de la felicidad ―tan ligada al dinero, como expresa Jasmine con frases como la del título del artículo, casada con un magnate interpretado por un Alec Baldwin bastante normalito en su papel; o no, como demuestra en todo momento su alegre hermana―; perfila a sus personajes con pinceladas gruesas pero acertadísimas; viste de un ritmo trepidante, una agilidad envidiable y una limpieza de planos académica pero deliciosa; se desarrolla en la bella y habitual Nueva York y esta vez también en la hermosa San Francisco (raro: California, oh, la pobre, tan despreciada por Allen) y cuenta con buena música. Siempre con buena música.

Se trata, en fin, de una de esas películas que ha parido Woody Allen muy bien hechita, una de esas no protagonizada por un entrañable hombrecillo neurótico obsesionado con la existencia humana (como últimamente, por otra parte). A veces, uno no sabe qué esperar del genio neoyorquino (nacido en 1935, ojo), y es que estrena una película por año desde 1977, el año de [reverencias, ahora] Annie Hall, con lo que es muy fácil que salga algún film menor de vez en cuando. Pero Blue Jasmine es un obrón a la altura de los más recientes. Un Match Point. UnMedianoche en París. Y ya tiene a punto de salir del horno Magic in the Moonlight, ya en fase de posproducción, según el sitio de imdb.

Está desde el seis de febrero en los cines peruanos. No se la pierdan por nada del mundo.

Por: Patricia Martín Rivas
Tags: cine, woody allen, blue jasmine, cine de autor

¿Quién dijo arte latinoamericano contemporáneo?

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Una de las tareas más difíciles que existen en el mundo es elegir qué visitar en la maravillosa ciudad de Buenos Aires. Las opciones son tan amplias y atractivas que se puede llegar a sentir angustia a la hora de escoger, de recopilar recomendaciones, de haber hecho esto y no lo otro.

Una elección siempre acertada es el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, más conocido como Malba. La colección permanente ya de por sí es atractiva: presenta propuestas contemporáneas de artistas latinoamericanos, casi siempre con base más bien internacional, pero de vuelo latino. Con ello, se puede apreciar perfectamente cómo los estilos que nacieron en Europa o Estados Unidos viajaron al sur y se relavaron con aires latinos con un par de décadas de distancia, y en el Malba se ven todos estos neos (Neodadá, Neoconcretos, Neoconceptualismo): una vuelta de tuerca a lo ya sucedido.

La gente pasa de largo en el insulso Minimal, se interesa por las numerosas acuarelas de Alejandro Xul Solar y se arremolina alrededor de las obras del grupo argentino Mondongo (activo desde 1999), que compone sus obras con materiales poco convencionales, como caramelos o embutidos y, últimamente, plastilina, creando piezas verdaderamente asombrosas. Asimismo, el museo presume con la cabeza bien alta (y una sala extremadamente documentada) de su adquisición más reciente: Mercado colla o Mercado del altiplano, un mural americanista en tonos pastel del artista nacional Antonio Berni.

Si bien la colección permanente es interesante, dos de las exposiciones temporales que hay actualmente son imperdibles. Por un lado, se puede decir que Encuentros/Tensiones amplía la muestra fija, con arte latinoamericano contemporáneo muy bien explicadito, a partir de la propuesta de que el arte local y el universal se unen y (pro)crean, con una fricción, pero de un modo bellísimo.

Por otro lado, hay dos espacios reservados a artistas femeninas. Uno es soso y totalmente prescindible: las esculturas de Elba Bairon, que ni fu ni fa. En cambio, el otro es espectacular: en El hombre con el hacha y otras situaciones breves, una instalación in situ de la artista contemporánea argentina Liliana Porter, a uno le invade una sensación de angustia (pero una angustia muy hermosa) y le hace reflexionar sobre la teoría del caos, a través del particular elenco de personajes que forman parte de la constante de la artista. La obra que le da nombre a la exposición es brutal: un señor diminuto, hacha en mano, de un solo golpe provoca tal efecto que empieza atacando algo chiquito y se crea un efecto dominó por el cual acaba destrozando un piano de tamaño humano —y qué tan inmensas pueden llegar a ser hasta nuestras acciones más ínfimas—.

El museo cuenta con una disposición maravillosa: el espacio está muy bien aprovechado (pero sin llegar a agobiar al visitante), el arte fluye hasta por los bancos en los que se puede descansar y las salas son increíblemente explicativas. Pero tenga cuidado con las fechas: por ejemplo, la exposición de Porter, según la cartelería terminó hace una semana, según uno de los trabajadores acabará en marzo y según la página web estará abierta hasta febrero. Sea como sea, la colección es digna de ver y, aunque se llegue después de la semana pasada, febrero, marzo o siempre, seguro que la visita será altamente satisfactoria.

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«Quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas.»
Jorge Luis Borges (1899-1986), escritor argentino.

Por: Patricia Martín Rivas
Tags: argentina, buenos aires, galerías, museo de arte latinoamericano de buenos aires, malba